Seguridad en el uso de productos químicos

de Limpieza

En los centros de trabajo como escuelas, hospitales, hoteles, restaurantes, fábricas y de forma rutinaria en los hogares, se utilizan productos químicos de limpieza para garantizar la higiene de dichos sitios.

Entre las personas que manejan estos productos, se encuentran los empleados de mantenimiento o servicios generales, personal de limpieza, servicio doméstico y amas de casa. Algunos productos químicos de limpieza, pueden ser peligrosos y causar problemas que van desde salpullidos y quemaduras en la piel hasta tos y asma. Actualmente existe una tendencia en el cambio de dichos productos de limpieza, por los denominados como “ecológicos”, porque se consideran son menos peligrosos para el ser humano y el ambiente.

Diversos factores que influyen para que un producto químico de limpieza cause problemas a la salud, dentro de los que destacan los siguientes:

  • Las sustancias químicas que componen el producto.
  • La forma en que se utiliza o almacena el producto.
  • La ventilación en el área donde se utiliza el producto.
  • Si hay derrames o salpicaduras del producto.
  • Si el producto entra en contacto con la piel.
  • Si durante su aplicación se liberan rocíos, vapores o gases.

MATERIALES
BIODEGRADABLES

Los materiales biodegradables son aquellos que en su mayor parte tienen un origen natural, suelen ser ‘orgánicos’ o fabricados a base de productos orgánicos, y por lo tanto se degradan/ o reciclan sin necesidad de procesos humanos. El calor del sol, la lluvia, los hongos, el viento, la humedad y las bacterias pueden con ellos y los descomponen de forma natural.
El proceso de descomposición de un residuo biodegradable cumple una función importante en la naturaleza, es parte del ciclo de la vida. Cuando la materia orgánica se descompone devuelve energía y materiales a la naturaleza para generar más energía y materiales orgánicos. De esta forma, estos residuos pueden servir por ejemplo como abono para que crezcan nuevos árboles, o como alimento para insectos u otros animales.

Un material biodegradable no tiene ingredientes sintéticos (como pasa con los plásticos o las latas de refrescos). Los ingredientes son orgánicos y, por lo tanto, «lo que la naturaleza crea, también lo destruye». Pero, los materiales que han sido creados por el hombre, como por ejemplo el plástico, no pueden ser destruidos por la naturaleza o bien, esta puede tardar cientos de años en degradarlos.
Las bolsas de plástico, por ejemplo, pueden llevar entre 100 a 200 años para degradarse; las latas de aluminio pueden tardar más de 450 años; los pañales desechables varían entre los 5 y los 120 años, dependiendo de sus materiales; y, las botellas de vidrio más de 4000 años.

Afortunadamente para nosotros y para la naturaleza, ya se están haciendo plásticos reciclables o bio-plásticos. Estos se fabrican a través de pasta de maíz o de patata y son las bolsas que ahora pagamos en los supermercados. A diferencia de las bolsas de hace unos años, que eran de plástico no reciclable, estas se degradan más fácilmente y se pueden usar durante mucho tiempo.

PROCESO PARA RECICLADO

DE PLÁSTICO

El plástico está presente en las culturas de prácticamente toda la Tierra, ya que forma parte innumerables productos de uso cotidiano, por lo tanto su reciclaje es indispensable.

En la actualidad

gran parte del planeta se encuentra contaminado por el plástico que no ha sido adecuadamente descartado y por lo tanto que no ha podido ser reciclado.

El plástico en sí es un invento increíble, liviano, resistente y económico, pero es indispensable su reciclado, ya que por sí solo no vuelve a formar parte de la naturaleza, por el contrario, la contamina.

El reciclado de plástico comienza con la separación de todos los objetos hechos con este material, para su posterior depósito en los contenedores correspondientes. Allí son recogidos por empresas que los clasifican en las distintas clases para luego venderlos a otras que se encargan del proceso de reciclaje en sí.

Hay dos tipos principales de plásticos, los cuales se procesan de forma diferente. Por un lado los llamados termoplásticos, de fácil reciclaje ya que se funden con calor y pueden ser reutilizados dándoles una nueva forma. Éstos son los envases PEBD, PEAD, PP, PET, PVC, PS, EPS y PC.

El otro gran grupo de plásticos

comprende a los termoestables, que son más difíciles de reciclar ya que para fundirlos es necesario romper la estructura de sus moléculas. Forman parte de estos plásticos las resinas fenólicas y las ureicas.

Hay dos formas de reciclar el plástico, una es la mecánica y otra la química. Los termoplásticos pueden ser reciclados de forma mecánica, la cual consiste en la trituración, remoción de otros materiales (como etiquetas), lavado, secado y extrusión. La extrusión consigue reducir el plástico a una estructura llamada pellets, (gránulos plásticos) que es la materia prima para la realización de nuevos objetos hechos con plástico reciclado.

La forma de reciclaje más costosa es la química. Esta se utiliza con los plásticos termoestables. En la misma es necesario transformar la estructura molecular del plástico en forma de polímeros a monómeros, es decir que el plástico vuelve a la estructura simple que tenía al comienzo de su existencia. El resultado es un material completamente igual al plástico virgen, pero el proceso es más caro que la obtención de los polímeros directamente del petróleo.

Fuente | Ecologismo.com